Los Reyes Magos visitan la fundación Nuestra Señora del Camino (crónica y fotos)

Con gran alegría todos los residentes de la Fundación recibieron a los Reyes Magos, cantando villancicos y con grandes muestras de cariño e ilusión en la sala grande. los Reyes Magos saludan y se hacen los encontradizos con todas estas personas.

Seguidamente acudimos todos a la capilla del centro, ubicada en el corazón de la residencia, donde tras la lectura del Evangelio de san Lucas los Reyes Magos bendicen a todas y cada una de las personas.

A continuación, volvimos a la sala grande, donde los Reyes Magos exhortan a todos os presentes, invitándoles a tener siempre un corazón grande y generoso, a obedecer a los educadores, a tener un trato afable y cordial con los compañeros, y a nunca ser como Herodes, ya que la presencia del mal oculta la luz de la estrella.

Una vez más todos pasaron delante de los Magos y recibieron distintos obsequios que les ofrecieron.

Todo el acto se desarrolló con gran alegría y espontaneidad de los participantes.

Agradecemos de corazón a todos los que han hecho posible este evento hecho con cariño y cercanía: a los Reyes Magos, a sus pajes y al número significativo de personas que con sus guitarras y sus voces entonaron numerosos villancicos.

y aquí las fotos:

   

Vigilia de la Inmaculada (crónica, fotos y audio)

Tal y como se había anunciado en los días precedentes, y como se había preparado de manera espiritual y catequética con la celebración de la Novena de la Inmaculada, finalmente el jueves día 7, a eso de las ocho y cuarto de la tarde, daba comienzo la vigilia de la Inmaculada, con una iglesia notablemente llena.

Presididos por D. Pablo, y con la participación de otros cinco sacerdotes más, dábamos inicio al piadoso acto con el canto del Salve, Madre. Se iniciaba un devoto y bellísimo rato de oración que tuvo como eje conductor el canto del himno Akáthistos a la Virgen María, pero que fue realizado a modo de oración y vigilia. Es decir, lo que celebramos fue no un concierto, sino un oficio, con lecturas, dos de la Escritura y dos de la tradición de la Iglesia, con la participación entusiasta del pueblo, que en pie cantaba ¡Salve, Virgen y esposa! y ¡Aleluya! al final de las estrofas, que pudo libremente pedir por sus intenciones y necesidades, que escuchó el evangelio de la Anunciación y la breve pero mollar predicación de don Pablo, y que gozó de la belleza, sublimidad y bella ejecución musical del himno Akáthistos a la Madre de Dios.

En una hora habíamos terminado. Una hora que se hizo muy corta, porque la belleza no sólo no cansa, sino que habla de Dios y lo alaba.

 

Os dejamos aquí algunas fotos del acontecimiento:

 

   

Y el audio:

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